3 DE JUNIO 2007
Ayer nos fuimos a Nogales. “La mujer que vuela” y el exbebé querían hacer compras en el vecino país. El viaje estuvo muy bien. Salimos a las cinco y media. Llegamos allá, los dejé en el parquecito y luego me fui a buscar un taller porque quería que ajustaran una banda de la refrigeración del “palomo”. Está bastante complicado manejar en Nogales, así que después de visitar tres talleres, estacioné el auto cerca de la línea. Ahí lo dejé y me dediqué a recorrer la calle Obregón. Fui hasta la placita Hidalgo donde habían instalado puestos de Oaxaca, por cierto que había uno de nieves tradicionales. Ahí estuve, compré una foto de unos teporochitos del D.F que toman pulque, uno foto antigua. Obviamente también compré nieve y estuve echándome un taco de ojo con algunas chavas que pasaban mientras saboreaba dos vasos de nieve, de mango y de mamey. Buenísimas, las chavas y las nieves. Esta semana se llevaron a cabo Las horas de junio, estuve un rato solamente. Escuché algunas lecturas. Juan Manz estuvo por acá. Nacho Mondaca, Juan Manz y yo tuvimos la oportunidad de intercambiar puntos de vista sobre temas relacionados con la literatura y nuestra vida personal. Siguiendo con lo del viaje a la frontera, después de las nieves me fui a un billar. No jugué pero me divertí mucho con un grupo de veteranos. Ahí me quedé hasta las tres y luego me fui por mi familia que ya estaban por salir para emprender el regreso a casa. Llegamos como a las nueve y media de la noche. Hoy he dormido mucho y aquí me la he llevado.
1 comentario:
Me gusta la naturalidad con la que relata sus experiencias cotidianas... ;-)...
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