Ayer por la tarde, al salir de mi casa, -ubicada en el Ejido El Buey, en Hermosillo, Sonora- vi que una víbora cruzaba veloz la calle con rumbo a la esquina de mi terreno. La sorpresa me dejó paralizado, pero en seguida mi reacción fue correr por una pala a fin de tener un enfrentamiento con tan pavoroso ser. No la pude matar porque se metió en su cueva. Salí hacia la ciudad y me fui con esa rara sensación de dejar algo inconcluso. A la vez iba reflexionando acerca de los animales silvestres. En realidad, nosotros somos los invasores porque ellos de seguro llevan años y más años en ese hábitat y nosotros venimos a desplazarlos con la construcción de la casa. Hace algunos años todavía se podían apreciar por ahí donde vivo, parvadas de codornices, liebres, coyotes, correcaminos. Todavía se ve de vez en cuando algún ejemplar solitario de la vida silvestre que rodea la ciudad de Hermosillo. A mi terreno llega, sigilosa, una liebre que ya casi termina con mis nopales y cerca de ahi se para un pájaro carpintero que golpea su pico contra una estructura metálica. Pues la verdad, es que ya serán cada vez más esporádicas sus apariciones. Buscando en la red, me entero que la víbora que vi ayer es una chicotera o chirrionera. Una amiga me dice que no hacen nada si no se les molesta y hasta me dice que es bueno que esté por ahí porque mantendrá libre de ratas y otros bichos mis alrededores. Pues, creo que es bueno, sin embargo no deja de inquietarme por aquello que uno se ha alejado paulatinamente de los ambientes naturales. Bueno, ahí les cuento el desenlace...
Vocabulario Sonorense, autor: Horacio Sobarzo
Chicotera f. Culebra que azota con la cola. Llámasele también Chirrionera.
Chirrionera
f. Cierta culebra que azota con la cola. Se le ha clasificado con la
designación de ZAMENIS FLAGELLUM. Pfefferkorn en su libro "Description
of the Province of Sonora" págs. 127 y 128. Albuquerque, Nuevo Mexico,
EUA, año 1949, dice:
"La Chirrionera no usa el veneno supuesto que
carece de él, para tomar venganza de su ofensor. En lugar de morder
infiere latigazos que producen intenso dolor y dejan verdugones. Si
alguien la pisa, la golpea o arroja algo sobre ella, se vuelve
rápidamente hacia la persona, se levanta sobre su propia cabeza, hace
oscilar y balancear su cuerpo y azota a su enemigo como lo hiciera un
hombre usando con fuerza un látigo. Esta culebra da grandes saltos con
indescriptible agilidad, y puede cazar al fugitivo con la seguridad de
que éste llegará a su casa bien vapuleado, si no escapa con la mayor
ligereza. En color, la Chirrionera es como la víbora de cascabel, pero
llega a ser más larga y gruesa que ésta."

0 comentarios:
Publicar un comentario